En la cárcel por usar la calle como exposición

Lunes, 7 abril 2014

Los vecinos de Azeem Afsar empezaban a estar más que hartos de que el stock de coches que anunciaba este chico de 22 años, ocupara plazas de aparcamiento en un barrio de Newcastle. La policía tiró del hilo, observó que los coches anunciados en su web GT Car Sales ocupaban lugares públicos y por primera vez en la historia de Inglaterra, alguien acaba a la sombra por tratar de esquivar la ordenanza municipal contra la venta en la calle.

La historia se repetía en cada ciudad española hasta hace unos pocos años: coches de bajo precio con carteles de “Se vende”, ocupaban determinadas calles normalmente en barrios obreros o zonas periféricas. La gota que colmó el vaso tuvo lugar en la madrileña Avenida de Oporto, donde literalmente, había más coches a la venta que estacionados por pertenecer al barrio. Pero nunca nadie se enfrentó a una condena como la que esta semana se conocía a través de este diario regional del norte de Inglaterra.

Lo más llamativo del asunto es que la normativa inglesa es más permisiva que el común de las ordenanzas municipales que rigen en los Ayuntamientos que han legislado a este respecto en España. Allí, nada impide que un particular pueda comerciar con varios coches siempre que estén a su nombre y estacionados con al menos 500 metros entre ellos.Aquí, en ningún caso cabe la posibilidad de poner un cartelito a un coche que esté a la venta, sea o no particular quien lo estaciona y anuncia. Y sin embargo la práctica según confirma la asociación nacional de vendedores, talleres y recambístas Ganvam, se incrementa cada año hasta suponer más del 15% de los coches que cambian de manos en España.

De forma casi semanal, la policía municipal tiene orden de retirar vehículos que están estacionados en la vía pública con carteles de venta.Y casi de la misma forma, los falsos vendedores se las ingenian para que la prueba más evidente, que varios coches remitan al mismo número de teléfono, pase desapercibida para la autoridad: llevar varios teléfonos móviles.

La realidad es bien conocida en el polígono de San Fernando de Henares,en la periferia del este de Madrid. Allí cada fin de semana, centenares de coches quedan estacionados en la Avenida de Castilla bajo el falso pretexto de estar siendo liquidados porque sus dueños emigran del país, aunque semana tras semana, las mismas caras ronden distintas zonas del polígono. La picaresca continúa bordeando el texto de la normativa municipal, que obliga a la retirada una vez pasadas 72 horas con el cartel exhibido: el coche vuela a las pocas horas.

Por desgracia, las operaciones terminan por suceder, sin garantía alguna (aunque el Real Decreto 1/2007 exima al particular de otorgarla… siempre que sea ciertamente un particular), y con el impresionante fraude que supone tener completamente fuera de control administrativo una parte del pastel que el año pasado supuso algo más de 1.200 millones de euros.

Aún con todo, aviso para navegantes: la normativa en esta materia está a un paso de ser introducida en la legislación comunitaria, así que no sería de extrañar que con nuestras poco edificantes cifras de negocio ilegal, casos como éste comenzaran a ser habituales. ¿Los veremos?

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