A subasta el Rolls-Royce de Freddie Mercury

Miércoles, 9 enero 2013

El Rolls-Royce Silver Shadow de 1974 que perteneció al cantante y líder del grupo Queen será el lote 331 de la subasta de coches que se celebrará el próximo sábado día 12 en Birmingham. El vehículo, que tiene un motor V8 de 6,75 litros y unos 100.000 kilómetros recorridos, pasó a manos de Mercury Kash -hermana de Freddie- tras la muerte del cantante en noviembre de 1991. Una subasta que unirá a seguidores del cantante con amantes del mundo del motor clásico y de lujo.

El coche, adquirido en 1979 por la empresa del cantante, saldrá a la venta por un precio estimado de 9.000 a 11.000 libras (lo que equivale a 11.000 y 13.000 euros), según anunció la casa de subastas Coys. A pesar de los años está en perfectas condiciones y, entre sus prestaciones, cuenta con asientos de cuero, interior de madera, cambio de marcha automático y teléfono. La casa de subastas ha confirmado que se trata del vehículo de Freddie Mercury, entre otras pruebas, con una carta de Jim Beach, manager del grupo Queen, que se puede ver en el expediente y en la que Beach indica que el coche con matrícula WLX 293M fue comprado para uso de Freddie.

Un detalle al respecto de este peculiar vehículo es que sólo lo condujeron los chóferes del cantante hasta la muerte de éste, en noviembre de 1991, ya que Freddie Mercury nunca tuvo carnet de conducir. El último uso que se le ha dado a este Rolls-Royce fue en 2002 para el estreno del musical “We will rock you“, inspirado en la carrera de Queen. Y una anécdota final es que en su interior hay todavía un paquete de pañuelos de papel “que la familia no pudo decidirse a sacar tras la muerte del cantante“, agrega la ficha del vehículo.

El Rolls-Royce Silver Shadow, que tuvo varias series desde 1965 hasta 1980, fue el primero que utilizó un chasis monocasco, discos en lugar de frenos de tambor y suspensión trasera independiente.

Freddie Mercury fue un artista que no dejó indiferente a nadie. Una de las actuaciones más destacadas con Queen, considerada como el mejor directo de un concierto de música rock, tuvo lugar en ‘Live Aid’ en 1985. Un año después, en Knebworth Park (Inglaterra), llevaría a cabo su última actuación en directo con Queen interpretando sus canciones un 9 de agosto de 1986 ante 300.000 espectadores.

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