La importación soluciona la falta de coches usados. ¿Seguro?

Lunes, 7 julio 2014

En los últimos tiempos, comienza a escucharse la canción cuya letra habla del incremento en la importación de vehículos usados de Francia, Alemania o Bélgica como solución a la falta endémica de buenos coches de segunda mano en España. Las cifras ponen la música y constatan que hay fiesta pero, ¿qué hay detrás de esta práctica?

Con los presupuestos familiares congelados, los de las PYMES en lentísimo proceso de recuperación y los de las grandes empresas sólo dispuestos a ser convertidos en coches si se les otorga un mejor trato fiscal(como comentábamos la semana pasada aquí), parece difícil que la venta de V.O. afiance una buena cifra de negocio en el mercado total.

Realmente, vender coches se ha convertido en el menor de los problemas: ahora la batalla está en conseguir coches de calidad. Porque se vende todo, pero con kilometrajes y antigüedades medias que no paran de medrar: más de la mitad tiene 11,3 años y más de 100.000 km, según el último informe publicado por la consultora de información danesa AutoUncle. Y ahí está claro que no es donde se encuentra el deseado coche adolescente, aquél de entre dos y cinco años de edad, moderno, seguro, de consumo contenido y capaz por todo ello de dejar un buen margen en cada operación. Esas que dejan satisfechas a todo el mundo y que sientan la base de la repetición del cliente.

“En estos últimos ejercicios el mercado del vehículo de ocasión ha ido consolidándose como un mercado con entidad e identidad propia, con su feudo de clientes y una estructura comercial similar al de nuevos,” explicaba Juan Antonio Sánchez Torres, el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (GANVAM). Cierto, pero sin coches.

¿La solución? Pues desde finales del año pasado y a la vista de las cifras del Observatorio del automóvil del banco Cetelem, parece que buscarlos fuera de España. De Alemania, Francia o Bélgica, han llegado en lo que llevamos de 2014, casi 10.000 unidades.En todo el año pasado, apenas fueron 8.000. Interesante cambio de tornas pero difícilmente comprensible cuando se solapan las cifras con las de renovación de flotas de rentacar en el mismo periodo, porque el año pasado fue sin duda el de el despertar de un sector que vivía de los restos desde 2012. Sabiendo que el gran porcentaje de estas unidades terminan sus servicios un año después de ingresar en las flotas, ¿por qué no se ponen inmediatamente a la venta y así suavizan esa falta de coches buenos para vender? Porque salen fuera del país.

Los trasvases de coches entre fronteras, dan que pensar. Y la constatación de lo que sucede, tiene que ver con el procedimiento legal que obliga a pasar una ITV adicional a esos coches cuando cambian de servicio público, a particular. En la ficha técnica, queda constancia del cambio y comercialmente, cuesta mucho justificar la venta aunque tengan pocos kilómetros y mantenimientos ejemplares. ¿Cómo evitar la nota? Sacándolos de aquí o cambiándolos con otros países de la UE. La ITV es obligatoria también, se acompaña del certificado de conformidad emitido por el fabricante y en ningún caso queda más mención en el cartón verde que su condición de “importado de la UE”.

Nada que objetar a un hecho que es perfectamente legal, pero que no se tiene en cuenta cuando se lanzan titulares como los vistos en los últimos días. Dicho queda.

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