Remedios caseros para el coche

Miércoles, 11 enero 2012

volante coche

Fotografía de Ecomotriz.com

Cerradura congelada
En época de invierno las bajas temperaturas pueden congelar  la cerradura de nuestro coche e impedirnos introducir la llave para abrirlo la llave. Afortunadamente, la mayoría de los vehículos vienen equipados con un mando a distancia para paliar éstas y otras incomodidades derivadas del tradicional bombín, pero no todos los coches la tienen puesto que aún circulan por nuestras carreteras coches antiguos. Para solventar este problema, calienta la llave con un mechero e introdúcela lentamente en la cerradura: así irás descongelándola poco a poco y llegarás a poder abrirla.

Cambiar la rueda sin gato
Lo primero que tienes que hacer es aflojar los tornillos lo suficiente como para que la rueda no se escape pero puedas quitarla sin esfuerzo. Después debes buscar una zanja y sobreelevar el coche hasta que el neumático pinchado quede en el aire. Con mucho cuidado, y una vez estés seguro que el vehículo no se va a mover, termina de desenroscar los tornillos y sustituye la rueda.

Llegar a tu destino con un neumático pinchado
Si pinchas y no llevas rueda de repuesto o kit reparapinchazos, puedes intentar una solución de emergencia para llegar al taller más cercano sin reventar la cubierta. Eleva el coche con el gato y examina con detenimiento la rueda pinchada para localizar la fuente del escape. Si ésta está provocada por un corte, no tendrás más remedio que llamar a una grúa, pero si el origen es un pinchazo, clava en el agujero un tornillo lo suficientemente grande como para impedir que siga saliendo aire e hincha el neumático. Se trata de una solución provisional, pero debes acudir cuanto antes al taller.

Quitar los tornillos de las ruedas
Como los tornillos no se están apretando y aflojando todos los días, cuando llega una emergencia y tenemos que quitarlos, la tarea puede convertirse en una pesadilla. Para conseguir sacarlos con menos esfuerzo, sobre todo si están oxidados, vierte sobre ellos un poco de refresco de cola y espera unos minutos hasta que haga efecto: saldrán fácilmente.

Circular con un cristal roto
A la desagradable sorpresa de encontrarte con que te han robado en el coche, le suele acompañar el cristal de la ventanilla roto. Para poder circular hasta la cristalería más cercana, sólo tienes que buscar un trozo de plástico transparente lo suficientemente grande como para cubrir el agujero. Antes de colocarlo, córtalo a la medida, elimina los restos de cristales y pégalo a conciencia en el marco de la ventana con cinta adhesiva.

Quitar el hielo del cristal
Si las temperaturas han congelado el parabrisas y no tienes una rasqueta a mano, utiliza la caja de un CD para eliminar el hielo: no es igual de efectivo pero ayuda a despejar el cristal.

Impedir que te roben el tapacubos
Para evitar este tipo de robos –bastante frecuentes- puedes utilizar una brida. Escoge una ancha y ténsala lo más posible. Eso sí, recuerda llevar un buen corta cables para, en caso de pinchazo, poder quitar las bridas para acceder a los tornillos del neumático.

Detener el avance de una grieta en el parabrisas
Hasta que sustituyas la luna, puedes utilizar el mismo truco que se usa para detener una carrera de una media. Coge un bote de esmalte de uñas y aplica varias capas por ambos lados de la grieta.

Ahuyentar a las avispas
Llevar las ventanas del coche abiertas durante el verano puede terminar con la visita de un polizón alado y un picotazo como regalito. Para evitarlo, lava los cristales y el parabrisas con una bayeta humedecida en agua y abundante lejía: el olor ahuyentará a los insectos.

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