Todos queremos ser Fernando Alonso

Miércoles, 13 octubre 2010

formula1Hay que reconocer lo alto que ha dejado Fernando Alonso el nombre de España gracias a sus éxitos en la fórmula 1. Ha sido el primer campeón español para un deporte que antes nos aburría inmensamente y que ahora, cada vez que hay un Gran Premio, nos mantiene hipnotizados ante el televisor justo antes de la hora de comer. Y muchos tenemos a las madres, hermanas y a todo aquel que no ha conseguido engancharse a las carreras, esperando paciente (o impacientemente) con el estómago crujiendo, ya que muchas se alargan más allá de este momento que además suele ser el domingo, día familiar por excelencia.

Pero los españoles no nos conformamos solamente con verle correr. ¡También queremos conducir como él!. Últimamente vengo observando con pavor como la gente ha empeorado sus hábitos de conducción. Ahora, cuando vas a adelantar en una carretera de doble sentido, el adelantado en lugar de pegarse a la derecha favoreciendo el adelantamiento, ¡te cierra poco a poco! en una maniobra estilo Schumacher. Al final un adelantamiento sencillo, se convierte en un momento de tensión absoluta donde piensas que te vas a la cuneta al menor descuido, o te estampas con el coche que viene de frente porque no te va a dar tiempo a pasar al otro vehículo.

Por establecer un simil, las incorporaciones a las autopistas son como Hamilton saliendo del Pit Lane. En lugar de utilizar el carril como aceleración, mucha gente sale despacito, para fastidiarte:

  1. si vas justo detrás incorporándote a la vez, te obliga a pararte hasta que encuentras un hueco en la autopista más concurrida de la ciudad,
  2. si estás en la autopista, se te planta delante a 60 haciéndote frenar de tal forma que sale hasta humo de las ruedas. Tan sólo nos faltaría una llamada de tu mecánico por radio diciéndote “cuida los frenos, los estás sobre calentando”.

El final de mis críticas las dejo para las rotondas. Éstas se han convertido en el simulacro de la salida de un Gran Premio. O sales acelerando a tope, o te quedas ahí parado. Todos los coches vienen a máxima velocidad y tu incorporación tiene que ser rapidísima para no ser alcanzado. Aquí hay otra variante, que es cuando no sigues recto y quieres girar a la izquierda. Entonces estás perdido, al que va en sentido contrario al tuyo le fastidia tanto, que en lugar de que notes que está frenando desde lejos, se espera hasta que está casi en la rotonda metiéndote el miedo en el cuerpo, porque además, a tí no te arreglan el coche igual de rápido que a Alonso en caso de chocar.

Eso sí, el Safety Car en España es determinante. Cuando hay un coche de la Policía o de la Guardia Civil, todos bajamos la velocidad, seguimos las indicaciones y no lo adelantamos. Queremos ser Fernando Alonso, pero no somos Lewis Hamilton para evitar la sanción.

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1 Comentario

  1. Rodrigo   |  Martes, 19 octubre 2010

    Buen análisis, pero te falta recalcar las intersecciones con Stop. Ser sinceros ¿Quien hace un Stop?, excepto que sea imposible evitarlo. El otro día no me estrelle gracias a mis habiles reflejos, pero el “otro” ni se inmuto, salío de una intesección que accedia a una via de servicio justo en el punto en que entrabamos de la Autopista. ¿Es qué la gente no valora su vida?
    Es cierto que a más de un millar les deberían quitar el canet o hacerles un reciclaje a la hora de conducir. El carril izquierdo es para el que quiere adelantar, vale que vayas a 120 por la autopista, pero si el carril derecho esta libre porque no te mueve a el y me dejas a mi ir a la velocidad que yo quiera, ya me pondrán una multa, y ya frenare, pero me llegaria a molestar que me pusierán una multa por tenerte que adelantar por la derecha.
    Un saludo a aquellos que sufrimos todos los días en las carreteras debido a los ineptos que hay al volante. “Si es un accidente, si frenas vamos a tenr uno, así que dale que ya hemos vistos muchos.”

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