Híbridos y eléctricos: ¿el futuro del VO?

Lunes, 19 septiembre 2011

Por Gerardo Cabañas
Director General y Consejero delegado de AutoScout24 España.

Hoy en día estamos asistiendo al nacimiento de un buen número de motorizaciones alternativas a las tradicionales, como son los eléctricos o los híbridos, sin olvidar las combinaciones de gasolina con alcohol o gas. Desde hace años se nos ha inculcado que estas alternativas son el futuro y que traerán consigo grandes beneficios en términos económicos y ecológicos. Ahora bien: ¿es esto realmente así? ¿van a revolucionar el sector del automóvil? Y lo que más nos ocupa: ¿de qué modo afectarán al segmento del vehículo de ocasión?

En primer lugar hay que tener en cuenta un factor, y es que su implantación no va a ser tan inmediata como muchos pensaban sino que se producirá de manera lenta y gradual. Durante el pasado año 2010 se matricularon menos de 9.000 vehículos con este tipo de motorizaciones, de los que la gran mayoría (79,7%) fueron híbridos, por delante de los de gas (12,1%), los eléctricos (5,9%) y los de alcohol (2,3%).

Si lo pensamos fríamente, esta situación no tiene nada de raro. Al fin y al cabo, son muchos los obstáculos que todavía quedan por solventar, como la baja oferta de modelos existentes, la falta de infraestructuras y puntos de recarga, el alto precio, la escasa autonomía de estos vehículos o las dudas técnicas respecto a su uso y mantenimiento.

Parece, por tanto, que poca gente parece dispuesta a “lanzarse” existiendo tantas incertidumbres, y más aún si tenemos en cuenta el difícil momento económico que atravesamos. Pero en el caso del Vehículo de ocasión su implantación a corto plazo es aún más difícil, ya que se suman otros dos obstáculos difíciles de salvar: la escasísima oferta de eléctricos e híbridos usados y las dudas en torno a cuál debe ser su valor residual.

El primero de estos factores es fácilmente comprensible a tenor de las cifras de matriculaciones que comentamos anteriormente; además tampoco parece que exista una demanda inmediata, como demuestra el hecho de que menos del 0,1% de las búsquedas realizadas en AutoScout24 durante la primera mitad de este año tuvieran por objeto vehículos híbridos o eléctricos.

Por su parte, el asunto del valor residual continúa siendo una incógnita que sólo el tiempo podrá despejar. ¿Será la vida útil de estos vehículos tan larga como la de los automóviles tradicionales? ¿quedará obsoleta o desfasada la tecnología de estos primeros modelos cuando se lancen al mercado las nuevas generaciones?

Ante la falta de experiencia al respecto, cualquier respuesta a estas preguntas sería una mera especulación. No obstante, cabe resaltar que ciertos fabricantes de eléctricos se comprometen ya a recomprar sus vehículos a un precio garantizado para conseguir animar a las empresas a invertir en estas tecnologías para sus flotas, lo que puede arrojar algo de luz al respecto.

Como vemos, no existen demasiados motivos que nos inciten al optimismo, pero al fin y al cabo tampoco los hay para mostrarnos pesimistas. Aunque la penetración de estas tecnologías apenas haya avanzado, el apoyo de la Administración puede hacer posible que el mercado evolucione rápidamente; primero los vehículos nuevos, fundamentalmente entre flotas de empresas y del sector público y, posteriormente, entre los particulares y en el mercado de usados. Lo único que parece claro es que en cualquier caso este ‘boom’ se producirá a medio plazo, nunca antes.

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