Los coches de los políticos

Viernes, 11 noviembre 2011

Los coches de los políticos no son siempre un ejemplo de cómo apretarse el cinturón en épocas de crisis. Quizás podamos justificar el hecho de que muchas estrellas del automovilismo tengan coches que son una auténtica maravilla, pero en el caso de los políticos o más bien, de aquellos que tienen coches oficiales, la cosa cambia. Es verdad que son muchos los que ocupan cargos públicos que han prescindido de auténticos cochazos con el fin de ahorrar y dar ejemplo, pero no todos lo han hecho. Si atendemos a algunas cifras, el total de coches que forman parte de la clase política española alcanza los 35.000. Pero este número no es lo que nos sorprende sino los modelos que nos podemos encontrar dentro de este parque automovilístico. Son muchos los coches de alta gama que existen entre los gobernantes, lo que supone un elevado coste de mantenimiento (se estima que en total cuesta unos 240 millones de euros al año).

Pero vayamos a casos concretos. El presidente de Gobierno tiene en su flota un total de tres coches de la marca Audi A8 y un Mercedes Clase S . El Audi cuesta alrededor de 76.000 euros por unidad y el Mercedes está valorado en cerca de 78.000 euros. Por norma general este tipo de coches están blindados, lo que puede disparar el valor total a más de 300.000 euros. Además, en la mayoría de los casos, el blindaje debe cambiarse al cabo de los cinco o siete años.

Pero muchos de nuestros políticos, cuentan con un coche para su uso laboral. Entre ellos, los presidentes de las Comunidades Autónomas cuentan con un coche de alta gama. Así, otro de los coches más utilizados por nuestros dirigentes, es el Volkswagen Phaeton, cuyo precio ronda los 130.000 euros. También el BMW 735i, es otro de los coches utilizados y cuyo precio está fuera del alcance del español medio.

Lo que verdaderamente llama la tención de todo este asunto no es solo el precio de estos coches, sino que a los españoles se nos está vendiendo la idea de que debemos adquirir coches eléctricos, respetuosos con el medio ambiente y de baja cilindrada. Por lo tanto, esto no deja de resultarnos paradójico cuando los políticos hacen todo lo contrario, es decir, utilizar para sus desplazamientos coches de gran cilindrada y  con cifras de consumo y emisiones elevadas. Esperemos que el nuevo gobierno ponga en marcha medidas para atajar este despilfarro y verdaderamente pregonen el ahorro del que tanto hablan con el ejemplo.

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