Las garantías de un vehículo de ocasión

Martes, 27 diciembre 2011

A la hora de establecer las garantías que existen en la compra de vehículos de ocasión, habría que diferenciar dos tipos de operaciones principales: la compraventa realizada entre particulares y la que se lleva a cabo entre un profesional y un particular. Está distinción es básica, ya que determina los aspectos concretos que tutelan ambos contratos y esas dos operaciones se rigen por legislaciones distintas.

En el caso de que un particular adquiera un vehículo de ocasión en un concesionario o compraventa profesional, la operación se ampara en la Ley de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo. La garantía comercial que establece dicha Ley, y que debe ser ofrecida por estos profesionales, ha de ser como mínimo un año desde la fecha de la venta. Durante dicho período de tiempo, el vendedor debe responder del buen estado y de las cualidades del automóvil vendido.

Esta regulación otorga al comprador la posibilidad de que se le repare el coche gratuitamente en caso de que aparezcan defectos durante el primer año desde que se llevó a cabo la transacción. El consumidor tendría derecho a que se le sustituya la pieza afectada por otra unidad de similares características o se le devuelva el dinero pagado. En caso de tener que reclamar, se hará a través de la Junta Arbitral de Consumo, que será quien dirima los posibles conflictos.

En cambio, en el caso de dos particulares será el Código Civil el que regule las compraventas. Esta normativa, de carácter general, establece que el bien transferido debe estar libre de cargas o gravámenes -de existir, la Jefatura Provincial de Tráfico no permitiría el cambio de titularidad- y debe carecer de vicios ocultos. El Código Civil aclara que no habrá que responder por los defectos manifiestos o que estuvieren a la vista, pero sí se responsabiliza al vendedor por desconocimiento de vicios ocultos. Este precepto puede tener una importante relevancia de la que apenas nadie es consciente, ya que en caso de vicio oculto los problemas pueden ser graves. El plazo para presentar una demanda judicial es de seis meses desde la firma del contrato. Por eso se suele decir coloquialmente que la garantía entre particulares vincula al vendedor por este plazo.

Un ejemplo sería el de alguien que decide comprar un coche de segunda mano a un particular. Ninguna de las dos partes sabe que el vehículo tiene una avería grave que aún no ha aflorado. Si el coche se estropea cinco meses después de la transacción, hay que tener claro que el antiguo propietario debe ser quien pague la reparación. De todos modos, la ley también establece que puede incluirse una cláusula en el contrato por la que el vendedor se exime de hacerse cargo de sanear los vicios ocultos, por lo que es conveniente tener muy claro cada paso en cada momento.

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