Consejos para conducir con nieve o hielo

Miércoles, 25 enero 2012

Al conducir en nieve hay que extremar la precaución

Tras algunos días de verdadero invierno, y teniendo presente la estación del año en la que estamos, no viene mal hacer un repaso de consejos y trucos para enfrentarnos a carreteras con nieve y hielo.

Es bueno mantener en todo momento el debido respeto a la nieve y al hielo. No por ello seremos peores conductores. Si la previsión del tiempo es mala, nunca viene mal evitar desplazarse a menos que sea indispensable o, al menos, controlar la ruta que se va a seguir y los horarios del viaje. Las posibilidades de que haya placas de hielo se dan cuando las temperaturas caen a los 3 ó 4 grados. Como es lógico, esta probabilidad aumenta durante la noche y a primera hora de la mañana. Estos viajes son momentos ideales para revisar el nivel de anticongelante y el estado de los limpia e ir con el depósito lleno, luces de repuesto, chalecos reflectantes, mantas, ropa abrigo, guantes y calzado de nieve, móvil y cargador de coche,… y las cadenas, ese elemento que generalmente pensamos que no vamos a utilizar.

1.- Revisar los neumáticos
Lo principal es que estos estén en óptimas condiciones de hinchado y dibujos y que sepamos usar las cadenas. Las cadenas se aprenden a poner bajo cualquier circunstancia, pero lo ideal es aprovechar una zona más cálida y seca antes del viaje para realizar un par de prácticas y estar completamente seguros. Hay que tener presente que, cuando se usan cadenas, no se puede conducir a más de 40 km/h, hay que ir con marchas largas y hay que acordarse de quitar las cadenas en cuanto no haya nieve en la vía. Por otro lado, si sabemos que vamos a circular en zona nevada durante mucho tiempo puede ser útil el denominado neumático de invierno, el cual tiene mucha mayor adherencia al terreno, además de ofrecer un mejor agarre a la hora de frenar y acelerar. Además, con este tipo de neumáticos sí que es compatible llevar conectado el ESP de los coches que, por el contrario, con las cadenas no pararía de mandar información para frenar al percibir variaciones continuas de agarre y velocidad de giro lo que resultaría incómodo y podría repercutir en un calentamiento excesivo de los frenos.

2.- Aumentar la atención y conducir con suavidad
Extremar la atención y anticiparse a la carretera. En las curvas, por ejemplo, es muy práctico anticiparse visualmente y buscar las salidas de las mismas para un mayor control del coche. Además, la anticipación visual hace que de forma inmediata también adaptemos la velocidad a las circunstancias. Unido a esto, conviene evitar cualquier tipo de maniobra brusca (fuerte frenada, fuerte aceleración, giro excesivo del volante, etc.) y aminorar la velocidad. La suavidad en la conducción incide directamente en la calidad de la misma.

3.- Los frenos
Es indispensable usar el freno también con suavidad y sólo si es necesario. En carreteras con hielo y nieve, el freno puede convertirse en enemigo que nos haga perder el control del automóvil y nunca nos ayuda a recuperarlo. Si esto sucede, la forma de reconducirlo no es frenando, sino a través del volante. En caso de derrapes, o sobrevirajes, también hay que confiarlo todo al volante, nunca al freno, girándolo hacia el lado al que haya doblado la parte trasera del coche. Ante necesidades de frenar, es mejor utilizar el propio motor para detener el coche y, cuando tengamos que pisar el pedal del freno, hacerlo siempre con las ruedas rectas.

4.- Tomar curvas
Y nos agarramos porque llegan las curvas. Lo principal es que nunca hay que girar más de lo debido el volante o coger las curvas con excesiva velocidad. Esto puede provocar un subviraje, especialmente en coches con tracción delantera, y aunque giremos no existe suficiente agarre para trazar la curva lo que provoca que el coche derrape del tren delantero. En ese instante hay que levantar el pie del acelerador. En definitiva, al tomar una curva con nieve, siempre debemos girar un poco menos el volante de lo que lo haríamos en carreteras secas ya que el coche tiende a deslizarse más.

5.- Acelerar
El pedal del acelerador, al igual que el del freno, hay que usarlo con mucha delicadeza. Así, al salir de una curva, hasta que no se note que el coche no está enderezado y que no patina ninguna de las ruedas, no es conveniente acelerar.

6.- Ruta a seguir
Al conducir en carreteras con poca nieve, se recomienda ir por la parte de la carretera por donde quede nieve virgen, no por las marcas dejadas por otros coches. Lo contrario de cuando hay mucha nieve. También es necesario incrementar la distancia de seguridad y detenerse cuando la capa de nieve sea demasiado alta ya que podríamos dañar los bajos. Si el vehículo se atasca, la recomendación es balancear el coche usando la segunda marcha y la marcha atrás. Además, cuando el coche esté detenido en la nieve y se vuelva a poner en marcha, hay que hacerlo con la segunda marcha y después de haber tenido el motor encendido, la calefacción puesta intermitentemente y tras asegurarse de que el tubo de escape no ha quedado obstruido.

7.- Curiosidades
Existe una práctica realmente curiosa para cuando la nieve y el hielo impidan la visibilidad en el parabrisas: frotar media patata por fuera y por dentro para evitar que los cristales se empañen, además de enfocar las salidas de aire interiores hacia el parabrisas y ventanillas. Sobre estos y otros trucos hablamos en un post anterior de remedios caseros. Además, en zonas frías es mejor no retirar la capa de nieve que cubre el vehículo, pues esta capa hace las veces de aislante en caso de bajadas extremas de la temperatura.

paisaje nevado

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1 Comentario

  1. juanka   |  Miércoles, 01 febrero 2012

    esta muy bien, nunca esta de mas leer este tipo de articulos, siempre se aprende o recuerda algo… encontre este monton de enlaces sobre conduccion en invierno que tambien me gustaron… http://autoconsultorio.com/reportaje/especial-temporal-nieve-conducir-con-mal-tiempo/

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